En todo proceso de aprendizaje surgen obstáculos, y en estas semanas he puesto a prueba mi capacidad de respuesta ante situaciones inesperadas. Debido a causas ajenas a mi voluntad, no pude realizar las tres Pruebas Objetivas (PO) programadas en diciembre:
- PO1 (12 de diciembre): por motivos laborales insalvables, me encontraba fuera de mi ubicación habitual, lo que me impidió técnicamente acceder a la prueba en el horario previsto.
- PO2 y PO3 (15 de diciembre): en esta ocasión, una baja médica me mantuvo alejada de la actividad académica.
Como soy plenamente consciente de que la superación de estas actuaciones es un requisito para la evaluación continua, se lo comuniqué enseguida al Dr. Gregorio Rodríguez Gómez. Su respuesta fue un gran apoyo en esos momentos de incertidumbre; me instó a no preocuparme y a centrar mis energías en llevar al día el resto de las actividades del curso: «Ahora preocúpate de llevar al día todas las actividades y ya hablaremos al final para recuperar las pruebas objetivas».
Este voto de confianza ha sido el motor para volcarme al 200% en el trabajo con mi grupo, Mentes Evaluadoras. He seguido el consejo del profesor al pie de la letra, priorizando la calidad del ensayo, el microvídeo y nuestro proyecto de investigación.
Para mí, este post es un compromiso público: una vez finalizadas las tareas principales, afrontaré la recuperación de estas pruebas con la misma rigurosidad que el resto de la asignatura. A veces, «funcionar» también significa saber gestionar los tiempos cuando la salud o el trabajo imponen su propio ritmo.