Hoy, 8 de enero, hemos pulsado el botón de «Enviar» y, con él, cerramos semanas de un esfuerzo intelectual y personal. Entregar nuestra propuesta de investigación, «Percepción del estudiantado ante los dilemas éticos y la opacidad de la inteligencia artificial generativa en la evaluación formativa», no es solo cumplir con un plazo; es materializar horas de debate, correcciones y aprendizaje compartido entre Paula, Thalia, Lydia y yo.
El valor del esfuerzo compartido
Coordinar este trabajo ha sido un reto logístico. Sin embargo, la sinergia en «Mentes Evaluadoras» ha sido nuestra mayor fortaleza. No hemos hecho un trabajo «de retales»; hemos construido un documento único donde cada apartado dialoga con el siguiente. Este proceso me ha enseñado que la investigación de calidad solo surge de la colaboración generosa y el rigor crítico.
De la abstracción al rigor metodológico
Lo que más me satisface de este producto final es ver cómo el Modelo Interactivo de Maxwell (2013) ha dejado de ser un esquema en una diapositiva para convertirse en el esqueleto de nuestro proyecto. Hemos logrado que los objetivos, las cuestiones de investigación y ese ambicioso Diseño de Métodos Mixtos Secuencial Explicativo (CUAN —>cual) encajen con una precisión que nos hace sentir orgullosas.

Hemos cuidado cada detalle siguiendo los criterios de calidad de Lukas Mujika et al. (2019), asegurando que la propuesta sea ética, transparente y metodológicamente sólida. Ver el documento final, con su fundamentación sobre la justicia evaluativa y el impacto de la IA, me hace reafirmarme en mi propósito: pasar de la gestión intuitiva a la toma de decisiones basada en la evidencia científica.
Mañana nos espera la defensa ante los profesores y el resto de compañeros, pero hoy celebramos haber sido capaces de diseñar una investigación con este nivel de calado.
Aquí comparto el proyecto completo en PDF: